SIGUE EN VIVO LA RADIKAL ZESSION CON LOS JAMBERTZ




Originalmente la banda se llamaba Amberg pero al querer registrar el nombre nos enteramos que en México no esta permitido registrar nombres de paises o estados, así que se tuvo que optar por el cambio; se escogió el nombre de Jambertz por dos razones principales; la primera fue que el nombre no fuese muy dispar al original así que se agregó la letra J y dió como resultado una palabra anglosajona JAM cuyo significado es juntarse a tocar música con cualquier individuo y también se sustituyeron las dos últimas letras por la TZ que le da una terminación vocal más fuerte y fácil de pronunciar, la segunda fue el resultado inesperado del 
nuevo nombre ya que la agrupación como tal ha pasado por muchas colaboraciones de variados músicos, que le han dado un enrriquecimiento artístico a la banda, generando su sonido actual de Rock & Roll Pop Band.




NO SE LOS PIERDAN EN VIVO HOY 21 DE MAYO ALREDEDOR DE LAS 8 P.M. 

SIGUE EN VIVO LA RADIKAL ZESSION DE LOS MAYCOLS




LosMaycols son una banda originaria del D.F. que explora distintos géneros musicales(el rock, el progresivo, el jazz, música sudamericana, sones y huapangos y demás música latina), mismos que han influenciado a cada uno de sus integrantes, permitiéndose la libertad  de experimentar con cada uno de ellos, rompiendo paradigmas  sonoros  y creando historias sin espacio y tiempo, motivo suficiente para no perderse al Radikal Zession que este Miercoles 14 de Mayo tendrémos con ellos en vivo y a todo calor alrededor de las 8 p.m.

AQUÍ MISMO PUEDEN SEGUIR NUESTRA TRANSMSIÓN VÍA WEBCAM.

CRONICA ILUSTRADA. Por Wilfred H. Arce


El calor es insoportable a las seis de la tarde en la capital potosina. Algunos ya salen de sus centros de trabajo a esa hora, otros llaman desesperadamente a alguien con quien compartir una cerveza bien fría. Otros, buscan algún remanso de tranquilidad y gozo que rompa por fin la semana, que aniquile la rutina, el desgano, el deambular perdido de los ciudadanos que respiran los vapores que exhala el podrido drenaje del centro de San Luis. Hay sudor, sí; también hay búsqueda entre toda la maraña de rostros que caminan apresuradamente y que no se percatan que los edificios aun claman por ser escuchados, vistos, tocados e incluso, increpados. Y ahí, en medio del barullo de un fin de semana que tiene sus albores un significativo veintiuno de marzo, el Edificio Central de la Universidad Autónoma maúlla y grita, susurra y murmura, maldice y ríe, todo esto a través de las palabras. Es una atracción inmediata entre el individuo y el interior del monumento arquitectónico: la curiosidad de verse inmiscuido entre hojas impresas que describen mundos infinitos, ajenos a una realidad cada vez más severa y apabullante. Un microcosmos dentro de otro que se asfixia con su violencia.

La hermosa puerta labrada se abre de par en par y acoge al curioso, casi siempre un lector que pretende ser voraz consumidor de literatura (o acaso lo es o aun no lo sabe), algún otro que no sabe lo que busca y uno más que encontrará lo que no buscaba. Todos inmersos ya en una comunidad de autores (des) conocidos.

Bajo este preámbulo, el tiempo se derrite y los colores se funden en un enjambre que solo guarda silencio cuando se aglomera en el Patio de la Autonomía alrededor de un avispón, quien lo mismo ataca con un aguijón de tinta corrosiva sobre el papel, que con un zumbido de alegorías humorísticas acerca de su vida, que también es nuestra, la cotidianidad de todos. Sin duda, un buen pretexto para enviar por el caño la pinche realidad.

De pronto la risa, la carcajada, el ‘no mames’, el ‘me cae que si’, que permite que el lector, el aficionado al comic, el cinéfilo y por qué no, el melómano, se involucren dentro del lenguaje de un cronista gráfico, un historiador ilustrado (tal vez algo exagerado, opinaran algunos), un caricaturista de lo cotidiano, en pocas palabras, y como el mismo se autodenomina: un monero. Un monero que responde al alias de José Trinidad Camacho, pero que con el discurrir del tiempo devino en un nombre de afamadas consecuencias: Trino.

Siete de la noche, Feria Nacional del Libro en nuestra árida ciudad. Las ondas cálidas parecen dispersarse un poco al ir oscureciendo y una suave brisa refresca de vez en vez a la concurrencia. Sin embargo, esto no parece importarle al respetable que abarrota las sillas dispuestas en el segundo patio universitario, ni al no menos respetable que permanece de pie durante la casi hora y media (más cuarenta minutos de espera para autógrafos) de sesión de stand up gráfico literario de comicidad irrefrenable.

¿Qué tendrá este Trino para congregar a cerca de 200 personas en este reducto con un calor infernal? Se preguntó su servidor momentos antes de que el señor Camacho Orozco departiera con la concurrencia. Así mismo, él que esto escribe, solo recordaba los dibujitos de sus libros de sexto de primaria con los monos de Trino, y nada más. Sin embargo, desde el primer comentario, dicho monero se echó al bolsillo al público y se apropió de sus risas el resto de la tertulia. Humor manchado intercalado con anécdotas personales que complementaban su amor por el fútbol y por el Atlas, su equipo desde la infancia, y que enmarcaban el pretexto de aquella congregación de seguidores, detractores y críticos de Trino: la presentación de su último libro, El Mundial de Trino.

Foto: Agencia de Noticias SLP

A lo largo de la presentación, el monero expone con irreverencia, pero sin perder su punto de vista agudo, la supeditación del negocio encima del deporte balompédico que hace las delicias de chicos y grandes a lo largo y ancho del orbe. Así, asume que ya no hay jugadores que defiendan una sola camiseta en toda su carrera, lo que confirma sin duda que, los intereses comerciales seducen a dirigentes y futbolistas, corrompiendo el romanticismo que se ha ido desvaneciendo. ‘Ya no hay jugadores de temple, que antepongan sus habilidades a la imagen’, establece Trino, y agrega inmisericorde, ‘un tipo carita, con peinado perfecto, de cuerpo estilizado, bien mamey, como Cristiano Ronaldo, es el héroe de los niños que quieren ser futbolistas. Por eso, los chavitos no se fijan en los regates o trucos que hace, sino en el corte de cabello que usa y así se lo piden al peluquero: córtemelo como CR7, esas son mamadas’. ¿Se puede agregar algo más?

Los gags van y vienen y todos llegan a su objetivo, el más rudimentario de un caricaturista: señalar los errores de algún hecho en particular. Si a esto le agregamos que puede crear conciencia en el público, el monero entonces edifica su propio mito a partir del trabajo que cimienta bajo su idiosincrasia y valores, apartándolos de la traición que siempre merodea en busca de fama y fortuna. Trino, con su lenguaje directo y coloquial, no asume ninguna pose de monero consagrado y responde a los concurrentes (que se atreven) en una sesión de toma y daka, a sus dudas, a sus felicitaciones, a sus peticiones. Su sonrisa y su stand up gráfico literario, deja a un lado al monero, y responde más el humorista que podría mantener al filo de la carcajada a los parroquianos de cualquier centro nocturno. Al fin y al cabo, como él mismo señaló al principio del evento: ‘mi padre era dentista y puede que de ahí también venga mi vocación, pues ahora yo hago reír a los pacientes  a los cuales mi padre les arregló la sonrisa’. Algo cursi, como él mismo dice, pero con un dejo de verdad que se confirma con su sencillez.

Cuando los minutos ya eran pocos, un niño de seis años y con micrófono en mano le expresó a Trino ‘que le gustaban sus dibujos y que quería hacer un libro como él. Y bueno, que le iba a las Chivas’, con una sonrisa socarrona de oreja a oreja y agitando en una de sus manos un libro infantil ilustrado por el monero, El Enmascarado de Lata, el cual reconoció a la distancia y que muestra otra de las facetas de este humorista gráfico, la ilustración infantil, a la que no muchos artistas se acercan por considerarlo de poca difusión. Agradeciendo la valentía y honestidad de su pequeño interlocutor por confesar su afición por el Guadalajara, Trino concluyó la presentación de su libro y se dispuso a firmar con gran humildad y mayor paciencia, los libros, posters y tiras cómicas que su feligresía, conversos instantáneos, coleccionistas y oportunistas de ocasión traían consigo, y que aprovecharon el momento para llevarse a su casa un trazo de tinta imborrable de la personalidad del monero. El niño aficionado de las Chivas por fin llegó al monero y frente a frente, recibió su autógrafo y dibujo correspondiente (aquí debemos apuntar que Trino realizó uno para cada uno de los libros que firmó), con lo cual, según nos confió, ‘tendría el primer autógrafo de un escritor’. Ese es José Trinidad Camacho Orozco, escritor de trazos humorísticos, quien en su dedicatoria para aquel chamaco del chiverío estampó con un dibujo de El Enmascarado de Lata: ‘Para mi amigo Héctor David, manque le vaya a las Chivas’. Atlas o Chivas, al final ganó la cultura.       

EN SAN LUIS POTOSÍ EL ROCK HA MUERTO. Por Wilfred H. Arce



Nadie escapaba a una noche ventosa, con una brisa gélida que saludaba grácilmente al reciente calor primaveral, en pocas palabras, una atmósfera ideal para dejarse llevar entre sudor, alcohol y armonías sonoras, pero sobre todo de las últimas. La espera pronto aglutinó mi desconcierto y desasosiego con impaciencia y disgusto, una cerveza solo fue un refrescante preámbulo de lo que acontecería. El público buscaba un lugar, el sitio adecuado para recibir el mejor golpe, el ataque fulminante y tal vez recibieron algo de esto al escuchar a la banda abridora, XIII, trio potosino que articula una furia post rock desmedida con una cada vez más precisa ejecución. Ellos se conocen y acribillan al momento, dejando al espectador con la guardia baja y a merced del tiro de gracia: una bala cargada de shoegaze, atmósfera a la joy division y un grito ahogado en la penumbra. Ahí el negro prevalece, desde sus sombras hasta el inquietante momento en que la electricidad emite el último zumbido a través del amplificador. Si en ese instante hubiera terminado la presentación, la satisfacción hubiera sido paralela al disfrute de un aquelarre de placeres paganos. Sin embargo, la tertulia continuaría. Y así fue.

Preámbulo de un crimen: el rock rasguñaba las paredes

Me es indiferente como vista, hable y piense la concurrencia, pues fijarse en estos aspectos es elaborar un prejuicio que solo conduce a un punto de vista endeble y carente de sustento. Más me es necesario apelar por algunas de estas circunstancias que en mi peculiar observación, solo distraen al rock de su ya longevo cometido de constituirse como un agente contracultural que le restriegue en la cara al orden establecido lo que está prohibido, lo rebelde, lo que se retuerce en las entrañas del subterráneo. Para esto, la segunda banda tomaba por sorpresa al público, con pocos argumentos musicales que incitaran a pensar que habría un in crescendo en dicha presentación. No hubo tal, y la audiencia un poco fastidiada por los sonidos emanados de los Ekamentes, tuvo que tragarse una retahíla de vituperios, sentido del humor nulo y sesión de stand up comedy musical que hundieron la velada. Para el olvido la diadema con cuernos de diablito pachuco del bajista, con más pena que gloria, asemejando a un Tin Tán venido a menos en un karaoke que vomita rock y ska y punk y que termina por no ser ni lo uno ni lo otro. En este periodo tuve que comprar más cerveza y, cobijado por la deficiencia musical de los dichosos Ekamentes, observé que no solo el rock se descompone con grupos que quieren tocar todo a la menor provocación, creyendo realmente que al músico lo hace la diversificación y no, como es sabido, a la entrega de un proyecto bien estructurado y con un rumbo definido. A este paso, los Ekamentes terminarán tocando como grupo versátil en cualquier evento. Esto, sin duda, es un reflejo de lo que en el público sucede y se ha ido transmutando ya por varios años: la pose y el esnobismo anteponiéndose al talento y a la verdadera personalidad del individuo. Barbas, lentes de pasta, tenis Vans, el caló de lo cool y del que está trendy, el denominado por los medios como hipster que viste como vagabundo con ropa de marca. El seudo músico aparenta en una pose lo que los medios fabrican día con día y su máxima aspiración es aparecer en las pantallas de Telehit con el inefable Claudio Rodríguez o en la portada de su misma revista. Para el público eso es rock y los jeans desgastados de los Ramones y de Nirvana, terminan siendo bonitos y aceptados en los eventos nice de los grupos del momento. Esos jeans ramonudos ya solo son parte del fantasma de la prehistoria del rock, cuando un pinche agujero en la rodilla de Joey significaba pertenecer a lo más hundido y creativo del rock, y no al mainstream que masifica la apariencia y nulifica la música inteligente. Todos buscan ser diferentes y terminan siendo uno solo, con el mismo uniforme, con la misma idea preconcebida del rockstar. El crimen casi se consuma.

Antes de que cante el Gayo, todo se habrá ido al demonio

Como en un suspense de Hitchcock, la concurrencia esperaba la vuelta de tuerca, el desenlace conciso y directo, sin ningún contratiempo, o al menos eso era lo que yo tenía en mente. Vicente Gayo departía entre sus miembros con el correr de cervezas y con vistazos que propinaban al escenario cuando XIII ejecutaba su set de canciones, al inicio de la velada. Chato, su manager y ex integrante de Austin TV, fue quien más atención puso en los potosinos. Después Ekamentes y Vicente Gayo, quienes al igual que muchos asistentes, prefirieron zambullirse en la refrescante y burbujeante bebida etílica que según dicen ya tomaban los egipcios. Después su turno. Pero el regordete Hitchcock no aparecía y nunca terminó por aparecer con sus macabras jugarretas. A Vicente Gayo lo terminó jodiendo la planeación del toquín, pues la inclusión de una banda como los Ekamentes, dio al traste con el ánimo que había encendido una hora antes XIII, por lo que después de ellos el Gayo hubiera cantado y el rock hubiera aun respirado. Sin embargo a esa hora de la madrugada ya la hecatombe había aniquilado al protagonista y Hitchcock no utilizó siquiera uno de sus clásicos cameos para resucitar la velada. Tristemente, a Vicente Gayo tampoco le ayudó la ausencia de su guitarrista original, quien era indispensable para crear los trucos musicales que habían emparentado a los gayitos con cualquier banda math rock del país vecino que masca inglés, llámense Hella, Don Caballero o hasta los Battles. Este tipo de incidentes, como lo son la mala planeación del cartel, pose de rockstars por parte de bandas incipientes y sin mucho que ofrecer (Ekamentes) y que derribaron fastuosamente el ánimo del respetable, quienes muchos incluso pusieron pies en polvorosa al termino del set de dicha banda y que dejaron a su mala fortuna la presentación estelar de un Vicente que no terminó de cantar como Gayo y se ocultó en la oscuridad de una noche de crimen: al tercer canto del Gayo, el rock ya había muerto en San Luis. Y Hitchcock ni sus putas luces.

SIGUE EN VIVO LA RADIKAL ZESSION CON TAAPA GROOVE


Taapa Groove es un proyecto Independiente oriundo de la Ciudad de México que fusiona ritmos como el Rock Steady, el Jazz y un poco de reggae para lograr un sonido muy fresco y único, esta noche tendremos una sesión en vivo con ellos alrededor de las 8 p.m. y puedes seguirla dando click al siguiente cuadro de video:

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